"Cuando la España cristiana medieval atravesaba un periodo de oscurantismo en el que ni siquiera se planteaba ningún tipo de higiene y mucho menos personal, la Córdoba musulmana contaba con más de seiscientos baños árabes públicos, herederos de las termas romanas.
Lugar de descanso, de reunión social y política, en ciertas regiones el hammam constituye, especialmente para las mujeres,
una de sus distracciones favoritas y todo un ritual generador de belleza y sensualidad,
al tiempo lugar donde mejor se desvanece cualquier desigualdad de índole social."


27.9.07

Género


LA MARÍA MOLINER


(María Cobos, Amecopress, Madrid, 25 de setiembre) La flamante edición del Diccionario de uso del español, de María Moliner, presentada en el Instituto Cervantes, atiende más al uso que a las normas y constituye el primer diccionario español que introduce la voz "género" referida al sexo de las personas.

La palabra, según explica Joaquín Dacosta, lexicógrafo y director de la nueva edición, tiene una aplicación actual que hace unos años no existía, antes no conocíamos expresiones como “violencia de género” o “diferencias de género”. No constaba en la tradición española en el sentido de sexo y es un calco de la palabra inglesa “gender”. “Lo que hacemos –continua Dacosta son unos comentarios acerca de la propiedad de su uso, que es una de las característica del diccionario, el no ser dogmático. Cuando nos parece que alguna palabra debe ser comentada o explicada, lo hacemos con unas notas especiales.”
En la acepción sexta del nuevo diccionario, a esta voz se ha añadido: “Sexo. Referido especialmente a las diferencias sociales o culturales motivadas por el sexo de las personas: discriminación por razones de género. Violencia de género”. Además de una nota de uso: “Algunos autores consideran el uso de género con los matices que se indican en la sexta acepción. Sentido tomado de la voz inglesa “gender” que no se conoce en la tradición del español”.

Otras acepciones nuevas están relacionadas con el mundo de la tecnología digital y el ocio; es el caso de chatear, adsl, cuenta de correo, mensaje corto, intranet, sms; y de los términos músicales chill-aut y jazz latino.

Dacosta manifiesta que el diccionario "desde sus orígenes ha tenido un espíritu muy abierto a la hora de introducir voces nuevas, extranjerismos y voces de la lengua coloquial; además pretendía registrar los significados y muchas anotaciones que servían a los usuarios y usuarias para emplear las palabras. Tiene asimismo un sistema de sinónimos y expresiones afines que permiten ir de la idea a la palabra. Esas dos vertientes, por un lado, ofrecer el significado de las voces y expresiones; y por otro, enseñar a encontrarlas y poder utilizar la expresión que se necesite en cada momento, es lo que caracteriza al Moliner”.


El sexismo en los diccionarios

Dacosta asegura que el María Moliner "si es sexista, lo es por descuido, dado que venimos de una tradición cultural y lexicográfica machista. Casi siempre este tipo de obras las han hecho hombres, a excepción del Moliner, y por tanto el espíritu que le hemos querido imprimir es de un total equilibrio entre los sexos, entre las labores que corresponden a uno y otro sexo. Como planteamiento general, el Moliner no es sexista. Otra cosa es que residualmente pueda quedar algo o que el uso nos obligue a seguir siendo sexistas porque el diccionario tienen que reflejar el uso del idioma, no los deseos”.

"Para utilizar un lenguaje equilibrado, uno tiene que tener espíritu igualitario. Lo primero es tener los principios y las ideas; después, el lenguaje sigue a las ideas y a lo que una persona quiere manifestar. No hay recetas, cada persona va a encontrar la fórmula para expresarse de forma no discriminatoria”, agrega.


Historia

La primera edición del diccionario fue publicada entre los años 1966 y 1967. María Moliner llevó a cabo una revisión profunda de todas las definiciones contenidas hasta entonces en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, esfuerzo en el que invirtió quince años de trabajo. Como resultado, desechó aquellos términos lingüísticos que consideró en desuso, cambió el lenguaje academicista por otro más simple y asequible, y de ese modo obtuvo un diccionario que su propia autora definió como “único en el mundo”.

Utilizado mayoritariamente por quienes trabajan con el idioma (escritores/as, redactoras/res, traductores/ras y filólogas/os), ahora se ofrece en dos volúmenes de unas 94 mil palabras en su corpus. Su precio es de 130 euros, aunque en breve saldrá una edición de bolsillo más asequible.

María Moliner fue una fiel representante de la mujer intelectual del siglo XX. Estudió filosofía en la universidad de Zaragoza e ingresó por oposición en el Cuerpo de Facultativo de Bibliotecarios, se comprometió con la II República y colaboró con las Misiones Pedagógicas organizando bibliotecas rurales. Tras el triunfo de las tropas franquistas, fue rebajada 18 puestos en el escalafón de su profesión, siendo relegada al de bibliotecaria en la escuela de ingenieros industriales de Madrid. No se rindió, su objetivo era terminar con la frustración de quien consulta un diccionario y no consigue paliar su incertidumbre.

En 1977 resultó propuesta por Rafael Lapesa y Pedro Laín Entralgo para ocupar un sillón en la Real Academia Española; sería la primera mujer académica, pero su candidatura chocó con la tradicional actitud antifemenina del resto de los integrantes de la institución, entre ellos del gramático Emilio Alarcos Llorach.



"La cultura es mucho más rica cuando más mezclada está; los países mestizos tienen ventajas sobre los más homogéneos porque es la diversidad la que nos enriquece. La cultura no puede ser única ni cerrada, pues hay una polinización que ha venido del lejano Oriente, al Oriente próximo, y de ahí a Occidente. La literatura, por ejemplo, se mueve por las autopistas del viento."
(Juan Goytisolo, Barcelona)