"Cuando la España cristiana medieval atravesaba un periodo de oscurantismo en el que ni siquiera se planteaba ningún tipo de higiene y mucho menos personal, la Córdoba musulmana contaba con más de seiscientos baños árabes públicos, herederos de las termas romanas.
Lugar de descanso, de reunión social y política, en ciertas regiones el hammam constituye, especialmente para las mujeres,
una de sus distracciones favoritas y todo un ritual generador de belleza y sensualidad,
al tiempo lugar donde mejor se desvanece cualquier desigualdad de índole social."


11.9.07

XIX Feria del Libro de Antropología e Historia I


LA ETNÓLOGA ANNE CHAPMAN



(FLAH, 8 de setiembre) Reconocida como una de las pioneras en el desarrollo etnográfico en los Altos de Chiapas, México; por su labor en el rescate del pasado de los últimos sobrevivientes del grupo aborigen selk’nam de Tierra del Fuego, Argentina, así como por su papel social para dar a conocer la situación de marginación de los indígenas tolupanes de Honduras; la antropóloga Anne Chapman fue homenajeada a más de seis décadas de vida profesional, en el marco de la XIX Feria del Libro de Antropología e Historia (FLAH) que se realiza del 6 al 16 de setiembre en el Museo Nacional Antropología de México.
Perteneciente a la primera generación de egresados de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) durante la década de 1940, Chapman ha sido una de las más eminentes representantes de su generación por su contribución al conocimiento de los pueblos indígenas de América, particularmente del sur del continente, y en este regreso donó 150 volúmenes especializados a la biblioteca de la Escuela.
Nacida en Los Ángeles, California, y radicada en Niza, Francia, llegó a México motivada por el deseo de aprender castellano y de acercarse a la cultura mexicana. “Mi interés por la antropología surgió cuando vine en la década de 1940 y aunque tenía una visión un poco visual de las comunidades indígenas de aquí, la fascinación nació poco a poco”, recuerda.
Siendo estudiante, se introdujo en una investigación pionera en el ámbito etnográfico en Chiapas, donde comenzó a profundizar en el conocimiento de los grupos tzotziles y tzeltales. En esa misma época formó parte del equipo de especialistas del entonces Instituto Nacional Indigenista (INI) que abordaba los problemas de salud de las poblaciones nativas de la región costera de esa misma entidad federativa.
Más allá de limitarse a su tarea de investigación de las costumbres, ritos o formas de organización de los indígenas, se preocupó por conocer también las condiciones de vida de las comunidades, se abocó a recoger sus necesidades más imperiosas para canalizarlas a las autoridades correspondientes.
“Estuve siempre muy sensible a la situación económica y social de los indígenas, principalmente de las necesidades más apremiantes de los pueblos con los que trabajé, particularmente de Argentina, Honduras y Chile. Trataba de hacer lo que podía porque mi calidad de extranjera limitaba mis posibilidades de intervenir.”
“Procuré hacer lo posible por los pueblos indígenas que yo estudiaba aún después de haber dejado de trabajar con ellos, porque algunas personas se convirtieron en mis colaboradores o informantes y traté siempre de apoyarlos en lo que podía”, dijo Chapman, al considerar que este papel de gestor social de los antropólogos no debe perderse.
“Yo creo que los nuevos antropólogos siguen teniendo esa preocupación y buscan mejorar el nivel de vida de la gente que generalmente es pobre y tiene necesidades urgentes. No creo que hoy los antropólogos ignoren eso”, expresó.
Las raíces y consecuencias de las guerras de los aztecas contra los tepanecas fue el tema abordado por Chapman en su tesis de maestría. Otro de sus trabajos de investigación histórica fue el relativo a los puertos de intercambio entre aztecas y mayas, donde aplicó nuevas teorías para comprender la economía de las sociedades antiguas de Mesoamérica.
Posteriormente se abocó al estudio de las poblaciones de Sudamérica, como los grupos lencas y tolupanes, en Honduras, donde hizo lo posible por dar a conocer la situación de marginación de éstos últimos. Resultado del trabajo en esta región son los libros de su autoría "Los hijos de la muerte" (INAH, 1982) y "Los hijos del copal y la candela" (IIA-UNAM/CEMCA, 1985).
Tras obtener doctorados en las universidades de Columbia y de París, durante 1958 y 1981, Chapman realizó investigaciones en el extremo sur de Sudamérica, fundamentalmente en el archipiélago de Tierra del Fuego, donde a través de diversos libros, artículos y filmes, logró rescatar el pasado de los últimos aborígenes selk’nam, también conocidos como los ona, casi exterminados dos décadas antes del siglo XIX. De este trabajo destaca el documental "El pueblo ona" (2004), en el que a través de los relatos de Ángela, la última india ona, documenta el pasado de este grupo.
Los pueblos indígenas son y deben seguir siendo el objeto de estudio más importante de la antropología, afirma esta etnóloga franco-americana de 85 años de edad, doctorada en las universidades Columbia y Sorbonne, que estuvo adscrita al Centre Nationale de la Recherche Scientifi de 1961 a 1987, fue discípula de Claude Lévi-Strauss, y cuyas exposiciones de fotografías viajan por el mundo, habiendo recibido el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile, en 2003, y la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, del Gobierno de Chile, en 2005, entre otras distinciones.
En esta edición de la FLAH, se exhibe la muestra "Cazadores de sombras, fotografías de los selk'nam de Tierra del Fuego, Argentina, 1886-1999".


"La cultura es mucho más rica cuando más mezclada está; los países mestizos tienen ventajas sobre los más homogéneos porque es la diversidad la que nos enriquece. La cultura no puede ser única ni cerrada, pues hay una polinización que ha venido del lejano Oriente, al Oriente próximo, y de ahí a Occidente. La literatura, por ejemplo, se mueve por las autopistas del viento."
(Juan Goytisolo, Barcelona)